La situación por aquí es de calma tensa, nosotros seguimos totalmente ajenos a lo que nos rodea y en ningún momento hemos tenido problema alguno, se nota que todavía no hemos aprendido a leer el lenguaje de esta ciudad.
Ayer presentamos el taller y hoy hemos tenido la primera sesión. La situación es extraña, después de los disturbios de las semanas pasadas y con el referéndum de la constitución a la vuelta de la esquina cualquier plan cambia de un día para otro, llegamos en un momento incierto y se nota a cada momento.
En cualquier caso ambas sesiones fueron bien, los participantes entusiastas y el ambiente agradable.
¿Qué cuándo jugamos con la muerte?
Pues por extraño que parezca no fue cuando entraron unos motorizados en
la UCV y Melín, la directora de COPRED, nos llamó inquieta por si nos había pasado algo. Tampoco cuando nos regalaron unas camisetas con el NO a
la REFORMA en grande y nos pidieron que la llevásemos a la rueda de prensa. Ni siquiera cuando se nos pegó una gripe de caballo nada más aterrizar (gracias a Hilda y Laura por los teralgrip).
Hemos estado jugando con la muerte esta misma tarde cuando Helio, el hombre de mantenimiento que se había comido más arepas de las que un estómago humano puede admitir, nos llevó a la cubierta del Aula Magna y nos descolgó sobre una de las nubes de Calder.
En un alarde de ingenuidad Manu se confió a un arnés de seguridad, Helio a su experiencia y saber estar y yo a mi nula capacidad de juicio para asaltar como polizones las tremendas esculturas. Melín y Diógenes, más cabales, se quedaron guardando el fuerte.
Decir que las nubes se mueven mucho más de lo que imagina uno cuando las ve desde el suelo, pero que el paseo (cómo no) mereció la pena.
Sorprendentemente no murió nadie, ni Manu (a pesar de que su arnés no estaba sujeto a ninguna parte) ni Helio (a pesar de sus más de 100 kilos) ni yo (a pesar de los más de cien Kilos de Helio).
Al coger el metro para volver a casa coincidimos con una de las chicas que había participado por la mañana en el taller, intentamos transmitirle la experiencia y nos miró como se mira a dos colgados; luego nos compramos una botella de ron.
Mañana más y mejor.

Nuestra nube desde tierra.

La tierra desde nuestra nube.
Pd. Que grande que el tipo encargado de la producción del taller de Basurama se llame Diógenes…Tenemos que averiguar si es casualidad o le han buscado a propósito.