basura en pareja

En basurama tendemos a aplicar el término “basura”, “desecho”,”reutilización”, etc. a todo lo que nos rodea y, de una forma especial, a aquello que nos obsesiona. En este sentido hemos cogido estos términos y los hemos aplicado al urbanismo, al diseño de muebles, a la música, al cine, a la comida, a la ropa, a la arquitectura…pero curiosamente nunca nos habíamos referido así a nuestra pareja.

¿Se podría entender la pareja como vertedero? ¿Como solar abandonado? ¿Como residuo inclasificable (y por tanto imposible de separar para su reciclaje)?…

Os dejo con las palabras de Vicente Verdú en una maravillosa columna publicada hace unos viernes en El País.

(desde aquí­ un beso enorme a todas las parejas de nuestras parejas)

La pareja y su tiempo basura
Nuestra pareja, se supone, es la persona a quien más amamos. O, en todo caso, aquel ser que nos soporta con mayor intensidad y al que con mayor asiduidad nos acogemos. Los padres o los hijos forman un coro de presencia vital más o menos variable pero la pareja constituye por antonomasia, y tal como se la llama, “mi vida”. Esta “vida”, sin embargo, está dejando mucho que desear y no sólo porque el personaje vaya estropeándose con el paso del tiempo sino porque diaria y sistemáticamente se la perjudica con los vigentes modos de vida.

Como consecuencia del programa general de trabajo y descanso, la pareja sólo se reencuentra durante el periodo del día en el que peor se halla, física y psíquicamente, cada uno. Los amantes se despiden por la mañana con un somero adiós y se reúnen al término de la jornada con las fuerzas disminuidas, cargados de posibles reveses laborales y problemas irresueltos, más proclives entonces al descanso, el silencio y el olvido, que al bullicio de los niños y, sobre todo, a sumar las dificultades y conflictos del otro que acude, a su vez, rebozado de fatigas cuando no salpicado de malos humores. ¿Cómo no pronosticar que se generen roces o que sea indispensable una dosis suplementaria de paciencia, cariño y equilibrio, extraída desde los fondos, para proteger la relación?

En estas circunstancias, duras y repetidas, el amor va y viene, flota o decae sin que llegue a saberse si en otras condiciones habría mejorado sustancialmente su evolución. El actual periodo de duración de las uniones ha descendido a una media de siete años y la tendencia discurre hacia un incesante recorte de los plazos. Uno y otro sujeto de la relación se carbonizan en un fogón que no depende tanto de su ilusión cambiante -aunque también- como de la dificultad para asumir comunitariamente dos vidas en unas malí­simas condiciones. Porque, de hecho, el tiempo efectivo en que esta comunidad podría construirse y reforzarse coincide casi siempre con un tiempo basura, las horas de un día desgastado y donde tanto la pasión como la atención y el ánimo perviven demediados.

¿Cómo asistir, por ejemplo, apropiadamente a la adversidad del otro si las propias capacidades se encuentran entonces, a esa hora, reclamando asistencia? La importante coalición de pareja, en cuanto base amorosa y defensiva frente al exterior, se cuartea inexorablemente con el fracaso del imposible auxilio mutuo durante esos penosos restos del día.

Restos de mala calidad o de escasa sustancia que cotidianamente intercambian los personajes del amor y por cuyo lamentable trasiego el amor pierde en elasticidad, imaginación y envergadura. Amarse, como ser feliz, requiere trabajo, aplicación y disciplina puesto que la vida a dos constituye uno de los más complejos empeños si se aspira a gozar de ella. Se trata, en fin, de un oficio -como decí­an las madres- tanto o más arduo que el cargo laboral y tanto o más necesitado de dedicación, voluntad, inteligencia, reflexión y astucia.

Amarse a granel desemboca siempre en un amor de bajo precio, amor que necesariamente va saldándose. Amarse, en cambio, al detalle, minuciosamente, recíprocamente y en alerta respecto al argumento del otro, exige tiempo de primera clase. Pero el orden de la producción, la repartición de tareas domésticas, el programa general de vida, se acercan hoy más a un proyecto de destrucción y sustitución del amor que a su refuerzo. Al fondo del día, como en el cuarto trastero de la jornada se desarrolla la vida particular de la pareja. Pero, ¿cuánto más podrá sobrevivir esa biología en las infames condiciones del medio? ¿Cuánto tiempo seguirá respirando amor en ese pequeño recinto donde se concentran los tóxicos del día?

Efectivamente no será tanto el otro de la relación que ha llegado a decepcionarnos como que ha dejado de “servirnos”. Ha dejado de ser “funcional” para socorrernos, entendernos, amarnos formar complicidad, pero, en buena medida, porque sus recursos, sus deseos y hasta su carácter han sido absorbidos por otras fuerzas. La pareja aparece así como un subterfugio en un escaso paraje. El paraje gastado de cada día donde ya será difí­cil actuar creativamente y cuyo ámbito residual será depósito del dolor o donde se vierten especialmente los desechos.

Vicente Verdú, El País.
21 de marzo de 2008.

El original en este link.

5 comentarios sobre “basura en pareja”

  1. totalmente de acuerdo, se llega mejor y + lejos con un enfoque + positivo, pero algunas cosas salen como salen. A ver si en los próximos estamos más alegres.
    (muchas gracias por el comentario)

  2. Porque nuestra obsesión y pasion sean las basuras no tenemos que verlo todo negro. Romped lanzas por el optimismo, por favor y no prediquéis tanto lo miserable que es el ser humano sino sus potenciales, metas y sueños. Así­ no vais a ninguna parte, sólo al rincón donde amargaros a vosotros mismo y alos demás. Predicad un poco de optimismo hombre, es gratis.

  3. el tres también puede ser un número par, o eso decí­a almudena. y mientras, seguimos viviendo en castillos de cartón o palacios de papel (se está bien aquí­, se está bien).

    (y dentro de la basura, o de los vertederos, podemos encontrar tesoros! aunque la mayoría siga siendo mierda)

  4. Poniendo basura y pareja aparecen las siguientes noticias, genial la de las 13 parejas en el Empire State por San Valentín…la cosa da para mucho, a ver si alguien se anima a escribir sobre el tema.

    Cupido llegó cargado de correo basura
    http://www.20minutos.es/noticia/349623/0/valentin/spam/basura/

    Trece parejas se dan el ‘sí quiero’ en el Empire State por San Valentín
    http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080215/53436507711.html

    Una pareja de ancianos guardaba toneladas de basura en su casa
    http://www.20minutos.es/noticia/43329/0/ancianos/basura/diogenes/

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