Fútbol, Política y Espacios Híbridos

febrero 1st, 2010 a las 15:15 | Por juan

A principios de Septiembre de 2009 Doménico Di Siena (arquitecto, gran bailarín y excelente persona) se puso en contacto conmigo para colaborar en un proyecto sobre “Espacios Sensibles”. Una entrevista corta con 4 puntos sobre los que debatir. El resultado fue una ensaladilla de tiros con la que disfrutamos bastante.

Aprovecho este vacío editorial que estamos sufriendo en el blog para que tengáis algo con lo que matar el tiempo. AVISO: va sobre fútbol, política y espacios híbridos..

Entrevista sobre “Espacios Híbridos”

1 – ¿qué entiendes por espacio público? (definición)
2 – ¿cómo calificarías el espacio público de las ciudades de hoy? (problemas y cualidades)
3 – ¿cómo lo cambiarías? (soluciones)
4 – ¿qué papel pueden jugar las nuevas tecnologías en ese cambio? (espacios híbridos)

Campo de batalla | Zona de juegos

Rafael Benítez dirige a sus jugadores con mano firme, palabras concretas y directrices muy claras. Sus hombres saben de antemano cuál es su posición en cada momento, sus movimientos, el plan A, B y C, … El Liverpool (equipo al que entrena R. B.) se concentra para minimizar riesgos, no cometer errores y cumplir un cometido específico.
Su fútbol se centra en simplificar las variantes para obtener automatismos que no requieran de una interpretación del futbolista, que no le exigan improvisar. Se basa en reducir la complejidad a través del orden.

Arsène Wegner (entrenador del Arsenal) centra su discurso en crear situaciones de juego que potencien las cualidades de sus jugadores. Al igual que R. B. sitúa a sus pupilos en el campo y tiene un plan A, B y C pero a diferencia de su colega exige a sus pupilos que tomen decisiones en cada situación, a confiar en sus posibilidades y a responsabilizarse de sus actos (errores y aciertos). Su fútbol no se centra en minimizar riesgos, busca maximizar las oportunidades y potenciar las habilidades. Los jugadores no se concentran para no cometer errores sino para buscar aciertos, se ven liberados por el sistema en lugar de limitados. Estos hombres deciden no obedecen.
A. W. enseña a los futbolistas a interpretar la complejidad y a ser partícipes de ella en beneficio de su equipo, no la teme, la explora y la gestiona.

El espacio público es un lugar de encuentro e interacción social.
Para definirlo debemos olvidarnos de conceptos como propiedad y lugar físico y centrarnos en parámetros como la libertad de acceso y la libertad de uso. Según los grados de libertad de estos parámetros podremos valorar la calidad de los espacios que nos rodean y aproximarnos con mas precisión a la realidad actual.

La realidad actual es sumamente compleja y ha superado a los responsables encargados de gestionarla. Estos señores hace ya tiempo que han asumido que los espacios públicos no son políticamente rentables y actúan en consecuencia, con miedo.

Este miedo a perder el control, a meterse en el barro y mancharse, hace que las iniciativas tiendan a restringir las posibilidades de los espacios y a catalogarlos de manera que su uso esté definido y acotado, frente a la infinidad de situaciones que se pueden producir en un contexto con tantos elementos distintos las autoridades han decidido simplificar y podar, reducir la complejidad en lugar de estudiarla y potenciarla, legislando desde la restricción.

A gran escala los resultados son de sobra conocidos, construcción de nueva ciudad y abandono de la antigua, consumo indiscriminado de suelo, dispersión territorial, sectorización de usos, construcción de grandes infraestructuras para coser el desaguisado mientras (ups!) fracturan el tejido urbano, potenciación del transporte privado, etc. etc.

Mientras a pequeña escala (la que nos ocupa) esto ha desembocado en la sectorización de lugares con el fin de limitar su uso: espacios vallados para niños, zonas deportivas para mayores, zonas de espera con asientos individuales aislados, aumento de las superficies duras, descenso de áreas sombreadas, zonas verdes de acceso restringido que quedan como paisaje urbano, etc., y en una inquietante preocupación por la capitalización económica de estos espacios siendo los “espacios rentables” los únicos que son reforzados año tras año: aumento de m2 en terrazas, mayor número y visibilidad de soportes publicitarios, eventos o conciertos “públicos” patrocinados por grandes marcas y gestionados por empresas privadas, calles y plazas ocupadas por casetas de ferias, etc.

A todo esto hay que sumarle el adormecimiento de los ciudadanos, al huir de los lugares públicos presenciales nos hemos desresponsabilizado del uso de estos espacios, perdiendo nuestra capacidad crítica y renunciando a exigir algo mejor. Hemos asumido las restricciones impuestas de una forma pasiva y reducido nuestras expectativas a no ser molestados. No exigimos difrutar el espacio sino que no nos de problemas. Lo que ha devenido en una pasividad colectiva, convertida en ocasiones en autocensura. Al intentar encontrar espacios del agrado de todos los usuarios nos encontramos con espacios sin alma, despersonalizados, vacios de contenido, apocopados, reducidos a la intersección de los puntos en común, homogéneos.

Actualmente tenemos una gran mayoría de espacios simplones diseñados para minimizar riesgos y un buen montón de ciudadanos obedientes.

Frente a este panorama surgen nuevas áreas de juego: el espacio público virtual. La red ha recogido a una masa de ciudadanos que utilizan estos medios de libre acceso y múltiples posibilidades de uso para encontrarse y dar rienda suelta a diversos deseos e iniciativas personales. La “anarquía” del mundo virtual ha permitido que cada uno busque espacios de encuentros donde sentirse identificado e incluso crearlos. Cada vez es mas común el éxito de plataformas que permiten la interactuación de individuos a través de la singularidad de los mismos. Podemos formar parte de una comunidad desde una individualidad y sumar sinergias para lanzar proyectos comunes que diversifiquen el espacio virtual colectivo. La red nos permite disfrutar de espacios heterogéneos de libre acceso y formar parte de su concepción y creación.

Esta filosofía centrada en la participación colectiva, el libre acceso y la libertad de uso ha dado lugar a un nuevo tipo de “sociedad” mas solidaria y generosa donde cualquier tipo de profesional comparte conocimientos y los pone al servicio de un bien común y gratuito.

Es esta filosofía la que tenemos que trasladar al espacio público presencial.

El espacio público ha de ser un espacio de creación colectiva, que fomente el encuentro a diferentes escalas y un uso libre que nos permita identificarnos con el mismo, vivirlo en primera persona. Debemos cambiar el sentido de las decisiones, que las propuestas vayan de abajo hacia arriba y sean los usuarios los que propongan y dispongan. Pero esto no se debe hacer a cualquier precio, hay que dotar de herramientas a los ciudadanos para que puedan intervenir directamente sobre ese espacio. Esto no quiere decir construir físicamente ni modificarlo estructuralmente (que también). Hablo, inicialmente, en un sentido reflexivo. Los ciudadanos hemos llegado a “asumir” el espacio que nos entregan, por lo que en primer lugar la tarea es intentar percibir ese espacio como algo mutable y flexible que podría y debería plegarse a las necesidades de la comunidad. La primera solución es romper las barreras sociales sobre el control y el diseño de ese espacio. La segunda crear un marco de intervención sobre el mismo (aquí sí). Hay ciudadanos que ya están apropiándose del espacio y se está combatiendo contra ellos. Hay que desactivar las dinámicas de enfrentamiento, entender y atender las iniciativas ciudadanas para poder mejorarlas desde una preparación profesional y unos conocimientos técnicos. Crear ámbitos de encuentro entre usuarios (colectivos, asociaciones, individuos, etc.) y expertos profesionales (arquitectos, urbanistas, sociólogos, etc.) que puedan escuchar sin miedo y ayudar a los ciudadanos a enfocar y precisar sus propuestas y capacitarlos para luego llevarlas a cabo. La web es un lugar excelente para canalizar sinergias y gestionar la participación pero es igualmente necesario un escenario físico para llevar a la práctica la concreción de las ideas.

Es responsabilidad de los actuales gestores del espacio público proporcionar los medios necesarios para que todo esto suceda, aportar espacios de discusión y dinamizadores de los mismos, aportar profesionales capaces de entenderse con los ciudadanos y escucharlos de igual a igual, etc. Y lo que es mas importante: es responsabilidad suya conseguir que los resultados de estos espacios se lleven a la práctica, solo así tendrá credibilidad y respaldo un proyecto con ambición, solo así podremos ser una sociedad madura, responsable de sus actos y capaz de decidir sobre su entorno.

Por cierto en los últimos 4 años el Liverpool ha ganado una copa de europa, ha sido finalista en otra ocasión y ha dejado en la retina de los espectadores algunos de los partidos mas épicos de esta década. El Ársenal ha jugado una final y la ha perdido pero pocos equipos han calado tan hondo en el imaginario colectivo.

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Un comentario a “Fútbol, Política y Espacios Híbridos”

  1. Fútbol, Política y Espacios Híbridos: el espacio público como campo de juego dice:

    [...] Fútbol, Política y Espacios Híbridos: el espacio público como campo de juego http://www.basurama.org/blog/2010/02/01/futbol-politica-y-espacios-…  por skotperez hace 3 segundos [...]

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