In Memoriam Matthias Rick (1965-2012)

mayo 11th, 2012 a las 10:30 | Por alnank
Matthias (izq) y Jan, de Raumlabor

Matthias (izq) y Jan, de Raumlabor

 

Hace unos días nos enteramos por nuestra amiga @malashierbas que Matthias Rick, miembro de Raumlabor, murió el pasado 28 de abril en un accidente.

Es una noticia que nos produce una enorme tristeza, pues era uno de los mayores creadores que hasta ahora hemos conocido y del que tuvimos la suerte de aprender mucho en lo personal. Maestros en lo profesional para nosotros, los Raumlabor siempre hacen mejor, más intenso, más creativo y más grande cualquier proyecto, pero además Matthias era una persona increible a la que vamos a recordar siempre.

Era una de esas personas que piensan muchísimo más rápido de lo que hablan, porque tienen tanto que pensar que nunca les va a dar el cuerpo para seguir a ese cerebro brillante y loco. Con su gran capacidad creativa, no dejaba de ser una persona extremadamente cercana, que podía hacer sentirse bienvenido a cualquiera que se le acercara, y ponerse a pensar con ella, abriendo sus proyectos hasta límites inalcanzables por la creatividad autista y “cerrada”. Su forma de hacer siempre consistió en poner el cuerpo en juego, jugar en serio, en una permanente fiesta vital que lo llevaba a trabajar seguramente demasiadas horas al día, y que le permitió producir algunas de las experiencias más interesantes que se han llevado a cabo en la arquitectura y el arte público (o lo que es lo mismo, en la vida) a nivel europeo y mundial en los últimos diez años.

La recuperación de un “bloque moderno” de una ciudad deprimida del este de Alemania (Hotel Neustadt) y la reconversión de una estación de tren suburbano en la hoy muy deprimida cuenca del Ruhr en un teatro de ópera (Eichbaum Oper) son tal vez sus proyectos más conocidos, pero la lista de proyectos excelentes de Raumlabor podría ser interminable: la montaña dentro del ex-parlamento de la RDA (Der Berg), el Centro de Congresos y Balneario para la contracumbre del G-8 en Rostock, el sistema de transporte vecinal de Kreuzberg “Dolmusch X-press”, el inflable sobre ruedas “Space Buster” (que operó sobre todo en Nueva York), el plan de reconversión del aeropuerto Tempelhof de Berlín en un mega parque público sin necesidad de grandes reformas, la Open House en Corea del Sur, etc., etc., etc.

Sin embargo, sólo compartiendo con él en persona la experiencia se podía disfrutar la sensación de lo que realmente hacen los Raumlabor (¡y lo seguirán haciendo!): generar encuentros, cruces, celebraciones, alegrías. Los proyectos de Raumlabor tienen tantas capas y tan buenas que, con cada una de ellas, muchos tendríamos bastante para hacer un proyecto completo. Sólo estudiando los proyectos con cuidado, fase por fase (en la web están presentadas por separado, ¡sigan el hilo por “related projects” para verlas todas!), se llega a desentrañar de dónde nace su gran potencia. Matthias se desenvolvía bien en todas ellas: desde la reunión con el político de turno o el sponsor hasta la limpieza final, podía tanto actuar de presentador en concursos de hip-hop como reunirse durante meses con un grupo de vecinas alemanas de la tercera edad, o con un grupo de estudiantes coreanos, participar en el libreto y la escenografía de una ópera, preparar café, e igualmente construir un edificio y tocar el bajo eléctrico para un mismo proyecto… en definitiva, un extraño tipo de superhéroe.

Matthias había nacido en 1965 en Versmold, Renania-Westfalia, en la entonces RFA, y estudió Arquitectura en la TU del mítico Berlin de los años 80, donde se quedó tras de la caída del muro disfrutando y nutriendo la época dorada de la okupación berlinesa. Practicó desde entonces varias disciplinas artísticas y técnicas, en ese extraño lugar que media entre la arquitectura y el urbanismo, el bricolage, la construcción y la carpintería, las artes escénicas y la política. Raumlabor emergió como título para esa práctica comunitaria en 1999, y Matthias se unió “oficialmente” a Raumlabor en 2002. Fundó también en 1997 el “Instituto de Arquitectura Aplicada”, planteando una de las posibles denominaciones (con el juego de palabras entre artes decorativas y aplicadas) para una disciplina que abrió la mente de la arquitectura al mundo donde hoy la disfrutamos y practicamos, y que a nosotros nos gusta llamar a veces “arquitectura renegada”. Fue docente en muchas facultades y desde 2009 tenía una plaza fija en la universidad de Praga.

Esperamos recordarlo siempre como lo conocimos por primera vez, cuando colaboramos con los Raumlabor en el taller “Utopía Real 4“, dentro de urbanacción 2007. En la recuperación de aquel solar que acabó llamándose “la playa de la bola” teníamos cinco o seis nacionalidades en el equipo, pero él era el único capaz de comunicarse con todos los que pasaban por la calle: viejas castizas, marroquíes, africanos o chinos, a todos les hablaba con una extraña mezcla de idiomas y empatía, con una sonrisa, y se comunicaba perfectamente con ellos. Al regresar a casa Jan y él nos mandaron la foto que ilustra este post, a pie de avión, bajo la nieve berlinesa, y este texto tan bonito

hope to see you all soon
sorry
revolution is not available at this moment
but
never surrender
best
matthias

 

Podemos compartir nuestro dolor, por suerte, con los amigos porteños, Lucas Gilardi y Gustavo Dieguez (a77)  quienes también tuvieron la suerte de trabajar con los Raumlabor en 2004, cuando Matthias y Benni pasaron una temporada en Buenos Aires.

 

No queríamos dejar pasar este momento sin acordarnos de otros referentes perdidos: Luis Moreno Mansilla, uno de nuestros profesores preferidos, y MCA (Adam Yauch) de los Beastie Boys, que se ha ido a la misma edad que Matthias y que fue una referencia musical para todos nosotros. Ambos también nos han dejado en los últimos meses siendo todavía demasiado jóvenes.

Sentimos que estas muertes anuncian que algo malo está pasando, pero sabemos que no estamos solos en el camino que marcaron estos tres respectivos cracks, y que estamos dispuestos a caminarlo y profundizarlo, junto con todos los que sabemos que es un camino hermoso, en el que que celebramos habernos embarcado.

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